Negocios Conscientes

Quiero iniciar este post citando la frase de Jacinto Benavente “Todos creen que tener talento es cuestión de suerte; nadie piensa que la suerte puede ser cuestión de talento”.

El Talento, considerado valores en acción es el que moviliza nuestro interior y nos permite vivir una transformación desde adentro, trabajada con esfuerzo, compromiso, dedicación y humildad.

La Buena Vida vista como recompensa por el bien que hacemos no solo con nosotros mismos, sino también con nuestro entorno, llámese familia, amigos, compañeros de trabajo, etc.

Esto me recuerda las características del arquetipo propuesto por Foucault “El Guerrero”, que tiene el coraje, la disciplina, el valor (la verdad) y el poder “El poder como la fuerza que en esencia es productiva, puede conseguir la conversión del espíritu y el encauzamiento de la conducta de los individuos” que nos hace capaz de enfrentarnos a circunstancias desconocidas que nos
pone la vida y dar una mirada diferente, pero que nos permite aportar a la transformación de dichas circunstancias, en esa Buena Suerte tan anhelada.

Lo que nos lleva a preguntarnos: ¿somos capaces de transformar la existencia y de crear Buena Suerte, Buena Vida, Buen Amor, Buen Trabajo, Buenas relaciones? Todo lo bueno y bien compartido desde valores integrados como el coraje, la responsabilidad, el propósito, la humildad, la confianza, la cooperación, la gratitud, el reconocimiento, el AMOR

La Buena Suerte está dentro de cada uno y depende de la capacidad que tengamos para movilizar esos buenos valores y lograr una transformación total y potente en nuestra vida ya sea personal y/o profesional.

Ahora bien, y ¿qué es la acción?

La acción proviene del actuar por tanto, actitud y aptitud me llevan a generar las circunstancias para lograr una vida próspera, significa hacerlo de manera voluntaria en mente, palabra y obra, es decir aquello que implique el cambio de una situación que afecta directa o indirectamente a otras personas.

Nos movilizamos cuando queremos cambiar, lograr una transformación desde el ser, el accionar se convierte entonces en la posibilidad de crear las circunstancias para tener éxito y buenos resultados en aquello que nos proponemos.

Es desde el poder de la acción que seremos capaces de cambiar y/o transformar el entorno en el que nos desenvolvemos y hacer posible lo que antes nos parecía imposible y no dejarlo a la suerte del azar.

La Dra. Elisabeth Kübler Ross manifestaba en las conferencias a las que asistía, que cuando las personas a las que les brindaba su cuidado y los acompañaba al momento de morir le preguntaban: ¿si volvieras a vivir qué harías? A lo que está siempre respondía: Me hubiera arriesgado más.

Y entonces ¿Cómo hago para pasar a la acción?

Me encuentro en un círculo vicioso en el cual a pesar de saber que debo ponerme en acción y generar cambios en mi vida no lo hago, la diferencia entre saber y creer es grande, muchas personas saben que tienen que cambiar y no lo hacen, por diferentes motivos: por pereza, por inercia, por miedo o por lo que sea.

El pensamiento nos lleva a la conclusión, pero la emoción nos lleva a la acción, es por ello que debe existir una emoción fuerte que me empuje y me lleve a generar un cambio, una transformación verdadera, solo hasta ese momento se producirá la acción.

Finalmente, un dato interesante el 90% de las personas a las que les ha tocado la lotería, no han tardado más de diez años en arruinarse o en volver a estar como antes estaban, ¿a qué se debe? A la suerte, al azar, sin embargo, yo te invito a trabajar para crear circunstancias con un binomio que he identificado:

PREPARACIÓN x OPORTUNIDAD = LA BUENA SUERTE

Y ahora te pregunto: ¿aquello que te pasa es Buena Suerte, Mala Suerte
¿Quién sabe?…

Escrito por: Eny Madariaga, Inspirada en el libro La Buena Suerte de Alex
Rovira.